No soy de aquí, ni soy de allá

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La noticia fue como un sopapo que me sacó de la habitual modorra de sábado por la mañana. Asesinaron a Facundo Cabral en un atentado en Guatemala. “¿Cómo? ¿Atentado en dónde? ¿Por qué?” El desconcierto fue total. El paso de las horas fue aclarando el panorama y confirmó que el canta-autor argentino se cruzó en el camino de una muerte que tenía otro destino.

Facundo murió lejos de Argentina pero no lejos de su tierra. Porque él se autodefinía como un hombre de mundo. Pertenecía a todos y a ninguno. Le dedicó su poesía a la identidad. Pero a la identidad de la persona. Como hombre. Con sus sueños. Sus pensamientos. Y sus convicciones. No a la falsa identidad que aparece tras una frontera.

Y la muerte de Cabral abrió el cofre de mis recuerdos y me retrotrajo a una adolescencia prematura en mi querido Roque Pérez. Porque sus palabras despertaron mis primeras inquietudes ideológicas. Porque comencé a comprender que una canción era bastante más que un sonido agradable.

Pero, también, ese recuerdo del estribillo “no soy de aquí, ni soy de allá” me disparó una asociación hacia el nacionalismo barato que a veces contamina al deporte.

Los que critican a Lionel Messi porque no canta el himno me dan pena. Desde qué púlpito afirman que en Argentina no se siente cómodo. O que su lugar es Barcelona. ¿A quién se le ocurre que por entonar las estrofas de una canción se incrementa el compromiso con la causa? ¿Por qué no aplican la misma regla para los que se emocionan con el himno y luego son un desastre dentro de la cancha?

Dani Alves – y solo lo pongo como ejemplo porque considero que es un fenómeno – se lo ve eufórico cantando el himno brasileño, y sin embargo, no es ni la sombra del que juega en Barcelona. Y dentro del equipo argentino sobran los ejemplos.

Para un deportista de elite no hay plata que pueda comprar la gloria. El que no comprende esto es porque no entiende lo verdaderamente importante de la vida. Seguramente, cree que todo tiene un valor monetario. Y proyecta en un pibe de 24 años su propia incapacidad para perseguir un sueño.

Dejemos a Messi tranquilo. No le carguemos en su mochila nuestras propias frustraciones. La historia demuestra las atrocidades que se han cometido con la mayoría de los próceres argentinos. Y tomemos las geniales palabras de Diego para no cometer el mismo error. “Mi pecado fue jugar bien al fútbol” El de Messi también.

No se sabe a ciencia cierta si Franco creció en un vientre o en una pelota. Su pasión por el fútbol no tiene límites, aunque ese amor nunca fue correspondido. Deambuló durante cinco años en las inferiores de Ferro y Lanús, hasta que un técnico le encontró su lugar en el fútbol: del otro lado del alambre.
Se recibió de Periodista en el Círculo de la Prensa 1990. Su primera experiencia la desarrolló en el programa de Ascenso de la Oral Deportiva de Radio Rivadavia, 1992. Columnista deportivo del Programa Tomá Nota en Radio de la Ciudad, 1997.
Ingresó a Terra Argentina en 1999, donde ocupó diferentes cargos hasta enero 2010. Productor y Editor de Deportes. Enviado Especial a los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro 2007. Responsable de Comunidad del portal (blogs y redes sociales).
En marzo de 2010 realizó la producción y edición del “Atlas del Mundial 2010”, publicación de la Editorial española “Sol90”.
Actualmente, se desempeña como editor de Deportes de a24.com

  • dario ledesma

    concuerdo en gran parte de la nota, amen de eso no jugamos a nada la identidad futbolistca se perdio en el tiempo no hay que tirarle un cascotazo a messi cuando hay otros que se los nombra una o dos veces por partido, el planteo tactico de checho me parece de cagon

  • http://www.goldepuntin.com/franco/ Franco Robledo

    Totalmente de acuerdo, Dario. Y si revisas mis posteos, soy crítico del mentiroso de Batista de la primera hora. Hablaban de lo bien que jugó el equipo ante EE.UU. Por favor, fueron 20 minutos del mismo toqueteo solo que lo marcaron normalmente a Messi, y cuando a Messi lo marcás normalmente, te pinta la cara. Pero el esquema fue patético con tres números cinco. Me asombra el discurso de Batista diciendo “Fuimos lentos”. Es como que yo diga : “No sé por qué estoy gordo”. Si pones a jugadores sin cambio de ritmo y exageras en esa idea, obvio que el equipo va a ser lento. Y contra España, recuerden que no jugó con tres cinco, sino que puso un equipo bastante similar al que por suerte va a poner contra Costa Rica.

  • dario ledesma

    ganondo 3 a 0 ovacionaron a messi como puse en alguna nota de de gabi somos resultadista en extremo