A un día del inicio de la Copa América, voy a sentar posición como siempre que hay que jugársela antes y no después de que ruede la pelota: no me complace el equipo que eligió el técnico Sergio Batista para el debut ante Bolivia. Esto no quita que considere que igual es un conjunto de jerarquía y está en condiciones de ganar con comodidad y de mostrar dosis de buen fútbol.
Sin embargo, lo sigo viendo muy dependiente de la genialidad de Messi. Me hace ruido la arrodillada del Checho con Tevez (¿tanto hará Carlitos en las pácticas que hizo cambiar de opinión ahora a Batista como antes a Maradona?) al que hará jugar como puntero izquierdo o derecho donde menos rinde. El protagonismo incoherente que le brinda a Cambiasso (fogoneado también desde los medios) en una posición que no es la suya natural por más que la cumpla hace años en el Inter. Dos laterales como Zanetti (que no llegará a Brasil 2014 aunque parezca el Highlander del fútbol) o Rojo, quienes en su debe tienen la terminación de las jugadas en sus subidas. La titularidad indiscutida de Burdisso, un central al que le cuesta horrores salir jugando, aunque para ser honesto no veo en el plantel otro que ofrezca mejor garantía de seguridad defensiva.
A esta altura debo pensar que Pastore no es del verdadero gusto de Batista y que lo lleva porque sería de necio dejarlo afuera de este plantel. El puesto de Cambiasso debería ser suyo, porque sin ser conductor, aporta diferentes variantes más significativas que las que le endiosan al Cuchu como su juego áereo o llegada por sorpresa al área rival. O hasta debería ser de Valeri, un enganche natural, al que borró de la lista definitiva. Ojalá me equivoque, pero considero a Di María más necesario que Tevez para esa función casi de puntero en un esquema de tres atacantes.
Lo que no puedo evitar es el dolor de que la Selección Argentina no tenga un diez en cancha. Si bien acepto que Riquelme no está fisicamente a la altura para este tipo de compromiso (así y todo le sobra para el fútbol local), es incomprensible que D’Alessandro -un 10 que la rompe en Brasil, el país histórico de los enganches- no figure en los planes inmediatos.
Bueno, como siempre, Batista me puede tapar la boca y mañana Tevez la rompe haciendo dos goles para ser ovacionado por su devoto público que lo quiere a toda costa dentro de la cancha y no sentado en el banco. O Cambiasso o Burdisso meten un gol de cabeza tras un centro. Hasta puede ser que Zanetti y Rojo se transformen por momentos en Cafú y Roberto Carlos. Eso es lo hermoso que tiene el fútbol y el riesgo que asumo al escribir antes de tiempo.
De lo único que estoy seguro es de que Messi otra vez será el jugador que cuando toque la pelota producirá el cosquilleo en la gente de sentir y ver algo diferente, tanto para los que vayan a la cancha como a los que lo sigamos por televisión. Y esa es mi gran esperanza para mañana. Que así sea, Lionel.

