Hasta cuándo los perdedores van a justificar su fracaso con la frase “está todo arreglado”. Basta muchachos, ABURREN. La verdad que es de mediocre a esta altura pensar que alguien digita a los campeones.
En los últimos diez años, cuando finaliza el torneo los payasos mediáticos de siempre terminan alabando la transparencia y la honestidad de los jugadores. Esos mismos que dos días antes levantaron todo tipo de suspicacias y dudaron de la profesionalidad del futbolista.
“Que Mohamed ponía el cuarto arquero. Que River se salvaba de la Promoción porque Grondona había dicho que no lo veía jugándola. Que River la jugaba porque Passarella se había peleado con Grondona. Que Palermo no iba a mandar al descenso a su amigo Guillermo. Que Olimpo jugaría la Promoción total no tiene mucho peso”. Y bla bla bla bla.
La dramática definición por el descenso otra vez dejó en evidencia a los payasos de siempre. Y si ahora, en el choque por Promoción, River o Belgrano ganan por un fallo arbitral, no vayan al baúl de los fantasmas del cuestionamiento. Si pasa es porque el nivel de los árbitros es bajísimo.
Porque si alguien quisiera salvar a un equipo no esperaría hasta la última fecha. El fútbol está plagado de imprevistos y el fallo de un arquero, ponele que se cree más vedette que arquero, obligaría a un árbitro a una grosería inaceptable para favorecer a un equipo.
BONUS TRACK
UN CONSEJO: Si son apasionados por este maravilloso deporte y tienen que vivir una situación como la que se vivió hoy, tengo la prevención para el bobazo.
Resulta que mi hermana le festejó el cumpleaños número 5 a mi sobrino (mi ahijado querido) a las 15, en un lugar descampado y en el salón no había TV. Primero fue víctima de una cataratas de insultos. “¿Cómo me podía hacer esto?” “¿Era NESARIO este sábado y justo a las 15?”.
Pero con el diario del domingo, quiero decir que fue lo mejor que me pasó en la vida. Aunque usted no lo crea, mientras Lanús nos clavaba la segunda daga, yo estaba copado con un payaso que se metía dentro de un globo y bailaba al ritmo de una música “xuxaniana”.
“Y lari lari le, oh oh oh” (La canción también podría haber graficado el emperne que nos estaba haciendo el Granate).
