Y alguna vez iba a llegar el día en el que Argentina perdiera con Venezuela. Los caribeños hace rato que dan muestra de que ya no son la cenicienta del continente. No duele tanto el resultado, sino la forma. Sabella salió a jugar con 5 defensores, Macherano y Di María como doble cinco, Sosa de volante y apenas Messi e Higuaín como delanteros. Un amarretismo que significa un golpe sin anestesia a la identidad del glorioso fútbol argentino.
Prefiero perder 6-1 en la altura de La Paz ante Bolivia, yendo al frente como lo hizo la Selección de Maradona. Ese día, con el 1-1, Messi se perdió un gol increíble y de contra vino el segundo boliviano y la debacle. Anoche, salvo el primer cuarto de hora, Argentina se entregó mansita a su rival. Cuando Venezuela le encontró la marca escalonada a Messi se acabó lo poco de fútbol que mostró la Selección. Y también, nobleza obliga, en la segunda etapa Messi se entregó a la adversidad sin rebeldía.
Sí, Messi jugó mal. Pero cuando él no funciona, no hay nadie que agarre la batuta. El encargado para Sabella debería ser Sosa, a quien lo debe soñar como el Burruchaga del 86, pero al Principito le queda grande la camiseta. ¿Cuándo se va a probar con Pastore? Igual que los laterales. En especial, Rojo. Inentendible su titularidad. ¿Por qué no Ricky Alvárez para esa función de carrilero (fea palabra) por izquierda? ¿Y por qué no Salvio por derecha? Jugadores con habilidad y potencia que no se nublan cuando llegan al área rival.
Sabella, basta de tanta táctica para defender con jugadores incómodos en posiciones que no sienten. El inodoro en el baño y la heladera en la cocina. Riquelme o D’Alessandro de enganche. Un ocho con llegada como Salvio o Lucho González. Línea de cuatro con laterales que se proyecten con convicción. Recuperar a Mascherano (sigue muy mal) o buscar otro cinco. Tres delanteros netos con Messi, Higuaín y Di María o Gaitán de wing izquierdo.
Argentina tiene una historia detrás y un presente con el mejor futbolista del mundo, como para plantarse como un equipo chico en Venezuela. Así da verguenza. Anoche, Sabella sacó a relucir lo peor del bilardismo que mamó de su época de jugador. Espero que cambie porque sino ese verso de que las eliminatorias son más difíciles que el Mundial se hará realidad por ineficiencia propia.

