Al técnico ultra ganador, a ese que fue a buscar el Real Madrid para recuperar la gloria, le salió un grano que le duele mucho a su ego y se llama Barcelona. Ya son demasiados cachetazos seguidos. Un 5-0 con baile por liga, eliminación en semifinales de Champions y ahora hasta en la Copa del Rey, que era el único lugar donde había salido airoso el año pasado. Otra vez sopa, Mourinho.
Tampoco debería ser ilógico. El Barcelona es por afano el mejor equipo del planeta y pelea por serlo de la historia. Pero si en el Real Madrid creyeron que Mourinho tenía la receta cuando lo eliminó con el Inter en otra Champions, ya se habrán dado cuenta de que no hay tal cosa. Y como el que las hace, las paga, esa injusta eliminación ante los italianos con Mourinho como héroe para la prensa mundial, ahora está pagando con creces la revancha de Guardiola y sus muchachos.
Entonces, por Madrid jamás se escuchó el canto de “José Mourinho, la la la…” (con la melodía de I love you, baby) con el que lo idolatraban los tifosis del Inter. Y miren que tiene material de sobra: Cristiano Ronaldo, Ozil, Higuaín, Kaká, Benzemá, Di María, etc, como para no ocicar tan seguido. Pero no logró algo fundamental: convencer a su equipo del funcionamiento y de que puede jugar mejor que el Barcelona. En los dos últimos clásicos hasta arrancó ganando, pero el Barca se lo dio vuelta. Porque ellos sí juegan en equipo y están convencidos que son superiores.
Ya no le quedan excusas a Mourinho y por eso esta vez se asumió como único culpable de la derrota en sus declaraciones post partido. Ota cosa hubiera sido demasiado ya que hoy ni siquiera hubo arbitraje polémico, ni jugadores suyos expulsados aunque Pepe y Carvalho lo hayan merecido por pegarle a Messi. Aunque también desprestigió a la Copa del Rey (“es el tercer torneo”, dijo) cuando fue el primero en alzarla y festejarla con todo en la temporada pasada.
Al Barcelona ya no quedan más elogios para adosarle. Cuando no brillan Messi, Xavi o Iniesta, igual te gana un derby de visitante con goles de Puyol y Abidal. Ojo, no brillaron pero igual los tres mosqueteros junto a Fabregas manejaron a su antojo el juego. Y los goles llegaron por decantación ante un Real Madrid, que después de ponerse en ventaja se olvidó de su historia y se defendió como un equipo chico. Pero a Mourinho esa tómbola ya le salió una vez y fue, precisamente, con el Inter…

