Nada nuevo bajo el sol de la Selección

La lesión de Demichelis me dejó con la duda de si Sabella se iba a animar a poner cinco defensores de local ante Chile (¡de local ante Chile!) como corrió la bola en la semana, ya que me cuesta creerles a los periodistas que siguen a sol y sombra a la Selección. Entonces, este debut en las eliminatorias me trajo confirmaciones y ninguna sorpresa de las agradables.

Las confirmaciones son, por si hacía falta, que Messi e Higuaín ya son cosa seria como dupla de ataque. Por estas dos fieras, Argentina no necesitó siquiera dominar en el juego a Chile para meterle cuatro goles. La goleada no llegó por consecuencia del buen juego, sino por la contundencia de sus delanteros. Esta vez, se acopló bien Di María, quien se pareció al que rinde nada menos que en el Real Madrid.

En cambio, los que no justificaron su presencia como titulares son esos hijos dilectos de Sabella, con presente o pasado en Estudiantes. El Principito Sosa no encontró su lugar en el medio y tampoco se asoció con los de arriba. Braña muerde, corre, marca y hace una cantidad impresionante de infracciones sin sentido. Para peor, contagió a Banega, que es un tipo que sabe con la pelota, pero ayer solo se puso el overol. De Marcos Rojo todavía no entiendo que rendimiento lo llevó a ser el 3 indiscutido. Lo pasaron como poste y nunca subió por su lateral. Andújar, sin ser muy exigido, se equivocó en el gol y jamás dio tranquilidad a la defensa.

Chile, sin Alexis Sánchez y con un Suazo errático, demostró igual que la defensa -salvo Otamendi- no da garantías. Parece que ahí está el meollo de por qué Sabella quiere a los cinco defensores (tres centrales y dos laterales) por más que traicione la identidad del fútbol argentino como lo hacía Bilardo. Ante Venezuela, con Demichelis en forma, vamos a ver como se para. Volverá Mascherano por Braña o Banega, pero eso no cambia nada.

Argentina tiene el mayor poder de fuego del planeta (ni Brasil, España, Alemania, Holanda o Uruguay se lo pueden discutir), pero hace tiempo que no sabe armar un equipo. Es la deuda interna. Encontrar esos volantes que produzcan juego para los delanteros. Los tiene, pero Sabella no se anima a poner a Riquelme, Pastore o D’Alessandro. Mientras se elija el doble cinco exclusivo de marca (como ayer lo fueron Braña y Banega) será difícil. Tampoco hay laterales que jueguen y suban en serio. No digo un clon de Dani Alves. Pero aunque sea algunos que se parezcan a Sorín e Ibarra.

La Selección va a pasar estas eliminatorias con algunos sobresaltos (como siempre) porque no tiene equilibrio. Es un equipazo cuando ataca y un equipito cuando defiende. Los rivales no son sencillos, pero tampoco son superiores como para tanto mensaje de cautela. Uruguay está bien. Perú anoche jugó muy bien y mereció golear a un flojo Paraguay. Colombia será duro y Chile debería levantar. Ecuador tiene a la altura de aliada. Ninguno tiene a un Messi. Y pocos a un Higuaín. Ahora hay que encontrar al resto del equipo para soñar con la gloria en Brasil 2014.

Nació el 20/01/70 en el barrio de Boedo. Se recibió de periodista deportivo en 1998 en el Círculo de La Prensa. Entre 1996 y 1998 ya colaboraba con notas en revistas barriales de Boedo. Desde 1998 es el coordinador de prensa de la Fundación Joven 2000, ONG que tiene su sede en el barrio de Palermo. Desde mayo de 1998 a enero del 2000 fue cronista de Deportes en el diario La Razón. Desde marzo del 2000 hasta noviembre del 2004 fue redactor de Deportes en Terra Networks Argentina, el portal de internet. Entre diciembre del 2004 y septiembre del 2007 fue Editor Jefe de Deportes de Terra USA. Y desde octubre del 2007 hasta febrero del 2010 fue Editor Jefe de Deportes de Terra Argentina.
En la actualidad, es colaborador de las revistas Un Caño y Un Camino. Además, es socio en una productora cooperativa que realiza contenidos para TV y radio. Es integrante de la agrupación Colectivo de Trabajadores de Prensa.
Tiene publicados tres cuentos deportivos: “Hinchada hay una sola”, dentro del libro Al ritmo de los punteros de la editorial Al Arco, 2004. “Papá, ¿por qué no viene Cruyff” (Orlando, el holandés), editorial Eloísa Cartonera, 2005 y “Tanta ternura por Borghi y la revolución”, también por Eloísa Cartonera, 2010.