La obediencia debida conspira contra el buen fútbol

Se fue un torneo que Boca ganó al trotecito sin regalarle nada extra al espectáculo y en el que me animo a decir sin dudarlo que ningún equipo jugó bien en serio. A los que me critican la exigencia (y lo llaman lirismo) los desafío a que me mencionen una gran actuación de cualquiera. De esas que uno dice “¡qué partidazo hizo tal equipo!”. Les doy todo el día si quieren….

Fuente: fmacuario.com.ar

El problema es la mezquindad de los entrenadores y la falta de rebeldía (además de la escasa calidad) de los futbolistas. A los buenos jugadores (Riquelme, Verón, Gio Moreno, el Burrito Martínez, Valeri, Patito Rodríguez, el Pipi Romagnoli) no les dio el físico para mostrar su categoría. Apenas pinceladas. Y los que se imponen son los obedientes del sudor. Lo que no paran de correr y marcar, pero rara vez hacen una pausa para jugar.

Entonces, se habla de campañón de los recién ascendidos (Belgrano, Rafaela, Unión y San Martín de San Juan) como si eso fuera cierto más allá de los resultados. Estos conjuntos son defensivos, su objetivo principal es esperar y aprovechar los descuidos rivales para contragolpear. Así es como cosechan más puntos de visitante. Y les cuesta una enormidad cuando tienen que asumir el protagonismo de local.

Pero si no arriesgan Falcioni, Simeone y Schurrer con los planteles que tienen en Boca, Racing y Lanús, ¿es justo exigirle al resto? Sí, así lo demostró Tigre, de lo mejorcito en rendimiento. Está complicadísimo con el descenso, pero casi siempre intentó jugar al ataque conducido por Román Martínez y Cachete Morales. Y sumó bastante aunque todavía sigue en zona roja. Si no cambia puede demostrar que también sirve ese protagonismo para intentar esquivar el descenso.

Vélez, que jugó bien en el primer semestre, sufrió las partidas de Silva, Moralez y Ricky Alvárez. Encima, por lesiones, jugó muy poco el Burrito Martínez. Esta vez no encontró la solución en sus inferiores y perdió esos momentos de brillo que regalaba a menudo. En Estudiantes, el otro protagonista de los últimos años, hay demasiado tufillo a ciclo cumplido en varios de sus históricos (Verón, Benítez, Cellay, Desábato, Ré) y recién sobre el final salió del fondo de la tabla, después de deglutirse a Miguel Russo.

Para el próximo semestre, los equipos apenas pueden traer dos resfuerzos y encima está en el medio la Copa Libertadores. Así que será difícil ser optimistas. Quizás se arriesgue un poco más porque varios están con la soga al cuello (San Lorenzo, Tigre, Olimpo, All Boys), pero si toman el ejemplo de los recien ascendidos estamos en el horno. O sea, la obediencia debida. Algo tan malo para la política como para el fútbol.

Nació el 20/01/70 en el barrio de Boedo. Se recibió de periodista deportivo en 1998 en el Círculo de La Prensa. Entre 1996 y 1998 ya colaboraba con notas en revistas barriales de Boedo. Desde 1998 es el coordinador de prensa de la Fundación Joven 2000, ONG que tiene su sede en el barrio de Palermo. Desde mayo de 1998 a enero del 2000 fue cronista de Deportes en el diario La Razón. Desde marzo del 2000 hasta noviembre del 2004 fue redactor de Deportes en Terra Networks Argentina, el portal de internet. Entre diciembre del 2004 y septiembre del 2007 fue Editor Jefe de Deportes de Terra USA. Y desde octubre del 2007 hasta febrero del 2010 fue Editor Jefe de Deportes de Terra Argentina.
En la actualidad, es colaborador de las revistas Un Caño y Un Camino. Además, es socio en una productora cooperativa que realiza contenidos para TV y radio. Es integrante de la agrupación Colectivo de Trabajadores de Prensa.
Tiene publicados tres cuentos deportivos: “Hinchada hay una sola”, dentro del libro Al ritmo de los punteros de la editorial Al Arco, 2004. “Papá, ¿por qué no viene Cruyff” (Orlando, el holandés), editorial Eloísa Cartonera, 2005 y “Tanta ternura por Borghi y la revolución”, también por Eloísa Cartonera, 2010.