Como lo había anticipado, el post anterior ya caducó o explotó. Julio Grondona lo hizo de nuevo. Anoche, Fernando Raffaini, titular de Vélez, no consiguió los avales de sus colegas para presentarse como rival a la presidencia de la AFA. Apenas siete avales necesitaba. Dicen que sólo Roberto Bugallo, de All Boys, sostuvo el apoyo. El resto hizo la del avestruz y con 23 avales presentados, tendremos Grondona por cuatro años más.
¿Adónde están esos dirigentes que se quejan por lo alto -o por lo bajo- de Grondona ahora que tenían que poner los huevos sobre la mesa? ¿Donde se fueron Passarella, Russo de Lanús o los presidentes del interior (Newell’s, Belgrano, Rafaela) que se mostraban tan belicosos opositores al Don? River y Lanús ni siquieran pusieron la cara en la reunión del Comité Ejecutivo en la AFA. ¿Y los directivos de los otros clubes grandes (Boca, San Lorenzo, Racing e Independiente) que opinión tienen al respecto ya que no se los escucha? ¿Acaso representan a sus socios en esta nueva muestra de apoyo a Grondona?
Es que acá no se podía ser tibios. Era la hora de demostrar que verdaderamente querían un cambio en el fútbol argentino como se lo reclaman los socios e hinchas de la mayoría de esas instituciones. Sólo podrán estar orgullosos los de Vélez y All Boys. El resto debería pedirle una rendición de cuentas a sus presidentes de por qué apoyaron con sus avales a Grondona y no a Raffaini. ¿Se debatió esto en las reuniones de comisiones directivas de los clubes? Imagino que no. La postura de apoyo a Grondona es absoluta de los presidentes. Y por algo resulta entendible porqué están tan mal los clubes con esta clase de dirigentes.
Un muy buen periodista como Mariano Hamilton, viene escribiendo hace mucho que el tiempo de Grondona se está acabando. Lo hace desde las páginas de esa gran revista deportiva llamada Un Caño. Sin embargo, lamentablemente, creo que se equivoca. Lo de anoche es otra muestra de que se acabará el tiempo de Grondona sólo cuando él lo quiera. Y que seguramente dejará un delfín suyo -Lerche, de Colón, tiene todos los porotos- en el cargo para ser un titiritero cuando decida por edad avanzada el retiro a los cuarteles de invierno.
Hay una frase histórica que dice “cada pueblo tiene el gobierno que se merece”. No coincido. Por ejemplo, los argentinos no nos merecíamos una dictadura militar asesina. Pero, sin embargo, esta frase se ajusta a lo que pasa hoy en el fútbol argentino. Los dirigentes que apoyan a Grondona -en contra de los intereses de los asociados en sus clubes- lo hacen porque saben que no les tronará el escarmiento. ¿O alguno cree que en este fin de semana en las canchas los hinchas le reclamarán esto a los popes dirigenciales? No imagino siquiera una bandera que haga mención al tema.
Lo peor de todo es que la frase en ese anillo de oro en la mano del todopoderoso cobra cada vez más sentido con hechos como el de anoche. Ni siquiera necesitó estar presente el propio Grondona, ya que guarda reposo de una operación quirúrgica. Aunque quizás también sería hora de que alguno de sus alcahuetes que vaya a visitarlo le sugiera (nunca osarían imponerle nada) que lo vaya actualizando. Mi modesta contribuición para sus bufones va con otra frase parecida: “todo sigue”.

