A ver, ahora que se despertó la Selección y volvieron los panqueques, no hay que dejar de lado que se le ganó fácil a los niños costarrincenses. Argentina está tres goles mínimo arriba de esta juvenil Costa Rica, también de Bolivia aunque no pudo hacerlo y es superior a Colombia, pese a que en la cancha fue al revés. Ahora empieza la verdadera Copa América y haber jugado bien -de la mano de Messi, obvio- cambia el clima para lo que vendrá.
Antes de seguir con el equipo de Batista, quiero reivindicar algo de su par La Volpe. Para los que me conocen, saben que estoy en la antípoda del gusto futbolero de este entrenador, pero quiero destacar su verborragia. La conferencia de prensa de anoche post partido de La Volpe, debería ser obligatoria para tantos técnicos llorones busca excusas que pululan por el fútbol en general.
Volvamos a la Selección. Se celebra el acomodamiento, no del todo del Checho, en un esquema más ofensivo como lógico dado las cantidad y calidad de jugadores que dispone a mano. No me gusta el doble cinco -directamente odio al triple cinco anterior-, tampoco que juegue sin enganche (aunque Messi se disfrazó metiendo innumerables asistencias y fueron poco esos diez minutos para Pastore), pero hay que reconocer que el tipo no es caprichoso. Lo hizo con la soga al cuello, sí, pero lo hizo.
Las luces encandilantes se las llevó Aguero, pero quiero hacer justicia con Gago. Fernando, un muy buen volante central para mi paladar, jugó, armó paredes con Messi, tuvo la movilidad para buscar los espacios vacíos, metió con actitud y hasta remató desde afuera como en el gol de Aguero, que dio la calma que antecedía al huracán (sino era la tempestad). Un partidazo de Gago, que ayer al fin fue Xavi. Desde él se empezó a construir juego con claridad, veinte metros adelante de un Mascherano que falló en la mayoría de sus pases.
De Messi hay que destacar más el reconocimiento del público cordobés (es que su juego habla por sí solo) con el valor agregado que fue antes de que se torciera el resultado a favor. La deuda quedó para Di María, quien más allá del gol, jugó demasiado retrasado aunque eso debe ser obediencia debida al entrenador. Se tiró mucho en busca de penales o tiros libros cuando podía seguir las jugadas. Higuaín falló en lo suyo que es el gol por pasarse de revoluciones, pero se mostró siempre, participó del circuito y tuvo las chances.
Ahora espero por Uruguay y lo celebro. Quiero que Argentina juegue ante los más difíciles. Nunca entendí a quienes prefieren los rivales más débiles e incluso festejan cuando se lesionan o expulsan a los jugadores estrellas del rival. Me gustaría que la final sea con Brasil y hasta con Pelé si fuera posible. Esto es como cuando uno tiene sexo. Se puede tener sexo (bah, coger) con cualquiera. ¿Pero qué se disfruta más? ¿Tener sexo con Gladys Florimonti o con Jésica Cirio?

